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domingo, 20 de julio de 2014

Anatomía Energética Humana

El ESPÍRITU:

 

El cuerpo emocional o astral


El cuerpo emocional también llamado Cuerpo astral, es el portador de nuestros sentimientos, de nuestras emociones y de las cualidades de nuestro carácter, ocupa el mismo espacio que el cuerpo físico. Su contorno varia según el desarrollo de la persona, en una persona poco desarrollada está poco delimitado, se presenta como una sustancia nebulosa que se mueve de forma caótica y desordenadamente en todas direcciones. Cuanto más desarrollada esté una persona en la definición de sus sentimientos, sus simpatías y las cualidades de su carácter, tanto y más claro y transparente se manifestará su cuerpo emocional.
El aura del cuerpo emocional presenta una forma ovalada y puede extenderse varios metros en el entorno de la persona. Toda emoción en el físico, se irradiará en el aura a través del cuerpo emocional, este proceso se efectúa a través de los chakras y en menor medida a través de los poros de la piel.

Junto a las peculiaridades del carácter se van a originar sentimientos y estímulos dentro del ámbito de las emociones, y se reflejarán en el aura emitiendo un juego impresionante de colores irisados que cambian con toda clase de matices. Por ejemplo, la furia, la opresión y las preocupaciones generan en el aura figuras nebulosas oscuras. Cuanto más abre la conciencia al amor, la entrega, la alegría, más claros y transparentes son los colores que irradia su aura emocional.
Ninguno de los otros cuerpos no materiales, marca con tanta fuerza como el cuerpo emocional la visión del mundo y de la realidad del hombre medio. En el cuerpo emocional se hallan almacenadas, entre otras, todas nuestras emociones no liberadas, las angustias, las agresiones conscientes e inconscientes, las sensaciones de soledad, rechazo, falta de confianza, etc.
Aquí es donde se produce el principio de la polaridad (atracción mutua), de tal manera que las vibraciones que emitimos atraerán otras de la misma vibración uniéndose con ellas.
Esto significa que, a menudo, nos encontramos con personas y circunstancias que reflejan lo que queremos evitar o de lo que queremos librarnos conscientemente o que tememos. De esta forma, el entorno nos sirve de espejo de todos aquellos temores o circunstancias que hemos relegado desde el consciente al inconsciente. Los sentimientos no liberados aspiran a mantenerse con vida y a crecer en lo posible, así nos llevan a repetir una y otra vez las situaciones que se encargan de repetir las vibraciones emocionales originales, ya que las mismas les sirven de alimento.
La frecuencia de la angustia en una persona, atrae situaciones en las que ve confirmada una y otra vez su angustia. Si esta persona encierra en si agresiones, siempre encontrará personas que exterioricen vibraciones de furia y agresión.
El pensamiento consciente y los objetivos mentales del cuerpo mental tienen poca influencia sobre el cuerpo emocional, que sigue sus propias leyes. El cuerpo mental puede dirigir el comportamiento hacia el exterior, pero no suprimir las estructuras emocionales inconscientes. Siempre se ha dicho que hay personas que actúan o reaccionan de una forma más mental y otras que lo hacen más visceralmente.
Así, por ejemplo, una persona puede aspirar conscientemente al amor o al éxito, e inconscientemente irradiar frecuencias energéticas contradictorias de celos y falta de confianza que le impedirán alcanzar su objetivo consciente.
Las estructuras emocionales continúan existiendo a través de las diferentes reencarnaciones, siempre que no se liberen, puesto que el cuerpo emocional perdura después de la muerte física y se une a la reencarnación con el nuevo cuerpo físico. LAS EXPERIENCIAS NO LIBERADAS ALMACENADAS EN EL CUERPO EMOCIONAL DETERMINAN EN GRAN MEDIDA LAS CIRCUSTANCIAS DE LA NUEVA VIDA.
Cuando hayamos comprendido realmente y de una vez por todas estas relaciones, debemos cesar obligatoriamente de vernos en el “ papel de víctimas” y de atribuir la culpa de nuestras debilidades y miserias a otras personas o a las circunstancias. Eso significa ya una gran liberación, puesto que entonces ya sabemos que gran parte de nuestro destino lo tenemos en nuestras propias manos Y PODEMOS EMPEZAR A CAMBIAR NUESTRA VIDA, CAMBIÁNDONOS A NOSOTROS MISMOS.
La mayor parte de los nudos emocionales, del cuerpo emocional, se encuentran localizados en el chakra del plexo solar. Este chakra es en el que quedan grabadas en gran parte las emociones a través de la vivencia directa.
Una disolución de las estructuras emocionales solo puede producirse con la bendición de nuestro YO SUPERIOR, permitiendo al mismo tiempo conocer las relaciones interiores partiendo de la visión universal y holística de dicho yo. Este vínculo lo establecemos a través de los chakras del corazón y corona.
El YO SUPERIOR, no enjuicia, no divide las experiencias en buenas o malas. Nos indica que tenemos que vivir determinadas experiencias solo para comprender QUÉ sentimientos y acciones tiene como consecuencia una separación de la mente DIVINA original, causando sufrimiento y para comprender y entender las leyes cósmicas del equilibrio natural. En los ámbitos de la vida en los que hoy nos consideramos víctimas, en anteriores reencarnaciones con gran frecuencia, fuimos autores.
Cuando las vibraciones de nuestro cuerpo espiritual se unen con el cuerpo emocional y lo penetra, éste empieza a vibrar más rápidamente y empieza a expulsar las energías negativas almacenadas que tienen frecuencias menores. Con ello perdemos el recuerdo emocional o “enganche” que nos habían producido, y podemos perdonarnos a nosotros mismos y a los demás.
Por supuesto, a medida que el cuerpo emocional se deshace de las vibraciones negativas, comienza a irradiar profundos sentimientos de amor y de alegría incondicional. El aura luce con los colores más claros, intensos y transparentes, y los mensajes que emite en su entorno atraen la felicidad y el amor.


 CUERPO MENTAL
    Este es un cuerpo energético más sutil que los dos anteriores y, al igual que los otros, tiene diferentes niveles de vibración. El cuerpo mental se encarga de nuestras ideas, pensamientos, de nuestra razón, capacidades mentales e intelectuales, pero en especial de nuestra intuición en su función más desarrollada.
    Una vibración baja de este cuerpo es el pensamiento lineal y unidimensional. Este pensamiento, que aparentemente es racional, pierde esta cualidad porque se queda anclado en los asuntos materiales e individuales. Es decir, no trasciende las dimensiones del ego, el plano físico y la individualidad, paso necesario para entrar en contacto con la sabiduría universal y el pensamiento no dual. El cuerpo astral trabaja de la mano con el cuerpo astral, y se le llama shukshma sharina o mayonama kosha en la anatomía espiritual.
    El proceso funciona de la siguiente manera: el cuerpo físico capta información del mundo exterior que se transmite al cuerpo astral vía el cuerpo vital. El cuerpo astral procesa dicha información desde el ego, generando una respuesta emocional momentánea que se interpreta en el cuerpo mental como una percepción objetiva, o genera un patrón emocional que se registra a un nivel más profundo pero que en el plano mental se expresa como una reflexión, pensamiento o como una convicción que se vuelve parte de nosotros y condiciona nuestra aproximación al mundo.
    De esta forma, aunque creamos estar funcionando en un plano racional, la mente está funcionando a través del filtro del ego, es decir de su individualidad, placer, dolor, o esquemas emocionales. La función pura de la mente es liberarse de las energías bajas del cuerpo astral, que nos alejan de la trascendencia, y sintonizarnos con las energías de la sabiduría, dicha, amor, luz, poder que reflejan un cuerpo astral saludable que resuena con las energías espirituales.
    Cuando el cuerpo mental se conecta con el cuerpo más sutil de todos, nuestro cuerpo causal o espiritual, está en capacidad de desarrollar la intuición, la percepción elevada que nos abre la puerta al conocimiento universal. La mente, cuando es objetiva, (y lo es por momentos en algunos que han tenido un despertar espiritual y de manera permanente en contadas excepciones, de acuerdo al nivel de conciencia de cada ser que se relaciona con el equilibrio de los chakras y el desarrollo de los más espirituales), procesa el conocimiento universal y utiliza sus capacidades mentales para traerlo a la vida y aplicar esta sabiduría en casos concretos.
    Este vehículo de nuestro ser metafísico trabaja, de esta manera, como una unidad con el cuerpo astral y algunas veces se toma como parte de un mismo cuerpo intermedio entre el corpóreo y el espiritual. Está en un nivel más alto de vibración que el astral, pero funcionan de manera interrelacionada pues el astral le permite a este sintonizarse con cualidades trascendentes como la dicha, el amor y la alegría, necesarias para el desarrollo de sus capacidades intuitivas y por ende espirituales, o por el contrario lo determina con emociones propias del ego que no han sido resueltas.
    En una persona que no tiene este cuerpo energético demasiado desarrollado, este se manifiesta como una sustancia opaca y sin color, vibrando en frecuencias bajas, pensamientos unidimensionales y mundanos, mientras que quienes tienen el cuerpo mental más desarrollado, en conexión con el sexto chakra y séptimo chakra, y abierto a la existencia en su plenitud, su aura será brillante, claro y luminoso, de colores suaves.
    El yoga es un camino que nos da las herramientas para generar esa conciencia y el compromiso y la disciplina para sanarnos interiormente y liberarnos de los sufrimientos del ego. Lo que en la tradición yóguica y en las tradiciones espirituales con una raíz común se llama el ego, se refiere precisamente al sentimiento de individualidad por el cual generamos rechazos, apegos, temores y sufrimiento.
    Como parte de este equilibrio de la mente sanamos la parte de nuestras emociones que controlan nuestro pensamiento y alejan nuestra percepción y comprensión de la verdad universal. En yoga se disciplina “la mente”, pero como este concepto es muy amplio, por tanto involucra diferentes técnicas que van deshaciendo tendencias mentales negativas.
     
     EL CUERPO ETEREO
    Es el primero de nuestros cuerpos sutiles, que tiene la vibración más baja y que parece ser la réplica de nuestro cuerpo físico en una materia menos densa. El cuerpo etéreo, también llamado cuerpo vital o pranayama kosha expresa nuestro principio vital y se compone de partículas etéreas. Es similar al cuerpo físico en tamaño y dimensiones, por lo cual se le considera una suerte de gemelo metafísico de nuestro cuerpo material y está estrechamente ligado a las funciones, salud y vitalidad de éste. De alguna manera, nuestro cuerpo etéreo nos da vida y mantiene nuestras necesidades y procesos físicos. También es a través de este vehículo que se traducen materialmente las energías del universo y de nuestro sistema energético.
    El cuerpo etéreo es el responsable de dar energía creativa, sensaciones corporales y energía vital a nuestro cuerpo físico. Algunas de las sensaciones que genera en nuestro ser son el frío o calor, el hambre, la sed o el sueño, además de captar, regular, transformar y distribuir la energía del exterior. Toma la energía del sol a través del plexo solar y de la tierra a través de nuestro primer chakra, (o nuestro chakra de raíz, como también se le conoce) y a través de los chakras, encargados de regular las diferentes pulsiones en nuestro ser, y de los nadis, por donde fluye la energía vital que todo lo pervade, nutre nuestro cuerpo y mantiene la vitalidad en nuestras células.
    El aura de nuestro cuerpo etéreo representa el sobrante de esta energía vital, que el cuerpo descarta a través de los poros. Lo que sucede luego es muy interesante: la energía que sale de un cuerpo que tiene su nivel adecuado de energía vital (relacionado además con una mente sana, por supuesto), genera una película protectora que impide la entrada de vibraciones negativas y de gérmenes o enfermedades. Este es un argumento más que apunta a que las enfermedades son generadas por factores que no siempre son exteriores y más posiblemente psicológicos o emocionales.
    El aura de la salud
    Esta película (también conocida como el “aura de la salud”) se debilita por hábitos nocivos como una alimentación inadecuada, falta de ejercicio físico, por el uso recurrente de sustancias tóxicas, pero más notablemente por comportamientos, hábitos mentales o patrones emocionales negativos. Nuestro cuerpo se vuelve entonces más susceptible a las vibraciones negativas, además de encontrarse más expuesto a los gérmenes que algunas veces generan enfermedades. El debilitamiento del aura protectora también significar una pérdida de energía a través de las fisuras de esta película energética.
    El cuerpo etéreo funciona como un puente esencial entre nuestro cuerpo físico y la manifestación inmaterial de nuestro ser. Transmite las percepciones captadas por los sentidos y nuestros procesos físicos a los cuerpos astral y mental, es decir los dos subsiguientes, además de transportar información generada en estos dos cuerpos (de carácter emocional o mental) a nuestro ser físico. La enfermedad se refleja primero en el cuerpo vital antes de que sea manifiesta materialmente.
    Esta conexión estrecha entre nuestras emociones y nuestros pensamientos, y nuestro bienestar físico da cuenta de la naturaleza holística de nuestro ser. Esta es una de las razones por las cuales las tradiciones medicinales como el yoga hace tanto énfasis en el poder de la mente y en la importancia de un pensamiento positivo para nuestro equilibrio emocional, paz interior, salud y para la expansión de nuestro espíritu.
    El yoga es una ciencia que tiene diferentes técnicas y prácticas que se recomiendan como complementarias puesto que trabajan cada uno de nuestros cuerpos directamente y todos de forma indirecta. El cuerpo físico y su ser vital (cuerpo etéreo) se trabajan en el yoga desde la práctica de asanas (posturas), desintoxicación y limpieza externa e interna, además de bandhas y mudras (que estimulan la energía kundalini).
    A deferencia de los otros tres cuerpos sutiles, que continúan existiendo y se reunifican cuando nuestro ser espiritual vuelve a vivir en otros cuerpos, el cuerpo etéreo existe de manera interdependiente del físico y desaparece luego de algunos días de la muerte del cuerpo material. Este cuerpo ha generado muchas especulaciones y supersticiones por ser una réplica metafísica del cuerpo metarial, pero su explicación está en que es un elemento del sistema energético, que alberga nuestra energía vital y la fuerza que mantiene nuestra salud.
     
     

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