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miércoles, 29 de marzo de 2017

HIJOS DE

Queremos hoy dedicarnos a los hijos de narcisistas o psicópatas, victimas silenciosas de un abuso invisible pero debilitante. Hay varios escenarios posibles en una familia en la cual uno de los padres tiene estos desórdenes de personalidad.

Sin embargo nos enfocaremos en dos de los más probables: el cónyuge sin el desorden se da cuenta del abuso, se separa y trata de que el padre/madre  sin conciencia no afecte la salud emocional del niño; o el cónyuge sin el desorden no logra reconocer la situación patológica y tratan de adaptarse a los designios del psicópata o narcisista.
Generalmente, en ambos casos los hijos que vivieron este tipo de abuso se convierten en niños y adultos profundamente empáticos al haber tratado durante años de descifrar a sus padres.

Desde muy pequeños sienten que algo no está bien y tratan de “componer” la situación, de ser mejores hijos para agradarles, de andar de puntillas para  no incomodar y obtener algo de atención. 

Se ven forzados a ser adultos antes de tiempo y a ser responsables en exceso (lo opuesto de los psicópatas y narcisistas que viven en una eterna edad emocional de cinco años creyendo que la realidad debe adaptarse a sus pulsiones y deseos inmediatos).

Suelen, también, ser muy complacientes con los demás y les cuesta poner límites (características que otros “predadores” pueden reconocer y tratar de explotar). Su extrema sensibilidad también los puede llevar al abuso de sustancias y alcohol si no encuentran personas que los contengan y escuchen.

En algunas ocasiones, sobre todo en aquellas en las que el tema se negó y el padre complementario lo aceptó silenciosamente, estos niños al llegar a la edad adulta tienden a copiar y adoptar la dinámica de manipulación narcisista y la distancia emocional que existía en su familia.

Una intervención temprana por parte de la familia, educadores y terapeutas puede corregir estos comportamientos patológicos (por supuesto si se es consciente del abuso imperante, de lo contrario la intervención será imposible)
En el primer caso el padre o madre que se separó del/la abusador/a tendrá un arduo camino por delante pero, a largo plazo, será más beneficioso para los niños. 

El sociópata le hará la vida imposible: lo acusará de no cuidar a los pequeños, hará denuncias falsas en los tribunales y manipulará no solo a los niños sino a los propios familiares de la víctima para aislarla. Dirá que descubrió que su ex pareja  es mitómana/o invalidando cualquier cosa que pueda decir sobre la verdadera personalidad del abusador.

 Tal es el caso de una mujer narcisista que llegó a decir a las maestras de sus hijos que su marido (quien estaba a cargo de los hijos durante la semana y muchos fines de semana) era un mentiroso y un incompetente. Por fortuna, el director del colegio era un hombre prudente  y pidió a los docentes que no permitiera que la madre viniera con rumores a la escuela.
En el segundo caso, cuando no se reconoce el abuso y la familia entera responde a los caprichos del/la sociopata, éste/a alternará entre momentos de abuso, triangulación y mentiras con otros momentos de luna de miel y atenciones pródigas (por ejemplo,  puede primero ignorar a los niños, tratarlos mal, engañar a su conyugue para luego conformarlos con algunas cosas tiernas, regalos carísimos, fiestas y promesas). Los niños pueden pasar toda su vida tratando de entender cuál de esas dos caras es la verdadera de su padre/madre. Cuánto más pequeños sean, más se van a esforzar en recordar “la parte buena”. La negación y el desplazamiento de emociones son  mecanismos de preservación de su psiquismo. La verdad les es muy difícil de digerir.
Los padres y madres psicópatas o narcisistas demandan admiración y devoción. Nada es suficiente, siempre quieren más y más cosas de sus hijos. Para esto los manipularán o los harán sentir culpables. Ellos narrarán historias de infancias tristes, inventaran accidentes o exageraran dolencias leves para que los hijos atiendan sus necesidades que pueden ir desde fingir tener la familia perfecta para que su medio social no sospeche de su doble (triple/cuádruple) vida, hasta préstamos de dinero (que rara vez serán devueltos) o cuidados de tiempo completo.
Los padres narcisistas tratan de poner a los distintos miembros de la familia uno en contra del otro. 
 El/ella fingirá tener una relación especial con cada uno.
 Logrará mantener esa situación por mucho tiempo ya que son camaleones consumados. Si alguno de sus hijos, ya adolescentes o adultos, comienza a entender su patología y su juego, el progenitor comenzará a inventar mentiras contra ese hijo, o torcerá cosas que sucedieron para que parezcan distintas y las malinterpreten (recuerda que usan unas gotas de verdad en un relato totalmente mentiroso para darle credibilidad).

 Usará incluso lo que comúnmente se conoce como mentiras preventivas (también muy utilizadas por los sociópatas en el ámbito laboral) como por ejemplo advertir a toda la familia que la victima dirá cosas feas sobre él/ella porque en realidad se está vengando por una antigua disputa (por ejemplo de dinero). El cerebro parece crear una impronta con esa información que luego es muy compleja de desarticular. Es una estrategia del tipo “el que llega primero, gana”.  Cuando la víctima les advierte lo que el/la narcisista está haciendo por detrás no le creerán y lo aislarán.
Un caso muy ilustrativo llevado al cine y al teatro es la obra “Agosto” (puedes buscar la versión del 2013 con Mery Streep y Julia Roberts). En ella la madre es una mujer con todas las características de la psicopatía pero sin el carisma y la elegancia que los psicópatas suelen usar para “encantar” a su entorno. Ella es abiertamente desagradable.

A los espectadores nos resulta evidente, y a algunos personajes también, que es incapaz de sentir amor.  Expresa todo su vacío y su oscuridad en mentiras y manipulaciones.

Hay también un personaje secundario que es un narcisista locuaz y embaucador al que muchos de la familia deciden perdonar a pesar de haber dado drogas y tratado de seducir a una chica de 14 años.

No todos los casos en la vida real son tan evidentes  porque los narcisistas son hipócritas y fingen todo lo que no son. Hay hijos que solo logran ver la verdad y comenzar a sanar luego de 10, 20 y 30 años de abuso encubierto.(Solo los más inteligentes y valientes serán capaces de verlo y de plantar cara)

La terapeuta Martha Beck relata en su libro Steering  by starlight (sobre el cual ya hicimos una entrada) el caso de una paciente adulta que no lograba salir adelante con su vida y que tenía todos los síntomas de abuso emocional pero que no lo podía relacionar a sus vínculos familiares. Sin embargo comenzó a notar que su padre tenía una dinámica de comportamiento cuanto menos extraña. Tuvo muchas conversaciones con miembros de la familia que se habían alejado.

No podía dar crédito a las cosas que escuchaba sobre él.  Le comentaba a la Dra. Beck que no lo podía creer, que nunca había conocido un hombre con la capacidad de emoción de su padre que siempre lloraba por su pasado triste. Esta sagaz terapeuta le preguntó si alguna vez lo había visto llorar por alguien más que no fuera él o si lo había visto ayudar a alguien. La paciente enmudeció. Tuvo su momento de revelación.
Finalmente hay otras características que no se presentan en todos los casos pero que son frecuentes: hay padres narcisistas muy autoritarios y exigentes, mientras que otros son ausentes y condescendientes con cada capricho de su hijo para no ser molestados (y de paso dejar en el papel de “malo” al cónyuge que intente darle pautas de conductas normales a su niño/a). Asimismo, hay padres o madres que aun cuando sus hijos son adultos tratan de que los matrimonios o parejas que hayan podido formar, fracasen. Esto lo logran con las técnicas que hemos descrito en los párrafos anteriores.
Se desprende de todo lo analizado que la mejor forma de manejar a un padre/madre (o hermano/a) con estos desordenes destructivos es la distancia, el contacto cero y, en el caso de los niños pequeños, el contacto mínimo  y/o supervisado. Lo ideal es que los hijos puedan irse de sus casas al llegar a la adultez pero sabemos que la situación laboral y económica muchas veces precaria no se los permite. El/la narcisista gasta su dinero en sí, no ahorra ni procura dejarles nada a sus hijos. Vive en el hoy, para satisfacer sus gustos personales: sexo variado, buena ropa, objetos de estatus, etc


Te dejamos dos enlaces de libros sobre el tema de padres o madres con estos desordenes,  con sugerencias para superar el abuso y llevar una vida plena. Lamentablemente no están traducidos al español.  Incluimos un tercer enlace de un libro sobre narcisismo en español pero no apunta específicamente al tema familiar sino que es más general.
http://www.amazon.es/El-personaje-narcisista-fen%C3%B3meno-autopercepci%C3%B3n-ebook/dp/B00QJ4F1AU/ref=sr_1_fkmr0_1?s=books&ie=UTF8&qid=1423567786&sr=1-1-fkmr0&keywords=padres+narcisistas

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